Un estudio de la Universidad de Leeds concluyó que los carros eléctricos no representan un riesgo mayor que los de gasolina o diésel, desmintiendo mitos que venían circulando.

La conversación sobre seguridad vial suele encenderse cada vez que se habla de carros eléctricos: que si son demasiado silenciosos, que si pesan más, que si podrían aumentar el riesgo de atropellos… Pues bien, un estudio reciente realizado por la Universidad de Leeds puso el tema bajo la lupa y terminó dejando claro que los eléctricos no son más peligrosos que los tradicionales.

De hecho, al comparar miles de colisiones ocurridas en Reino Unido entre 2019 y 2023, los investigadores no encontraron diferencias relevantes entre los dos tipos de vehículos. Este análisis, publicado por el equipo del profesor Zia Wadud, revisó con detalle los accidentes con peatones, cruzando información de siniestros, kilometraje recorrido y características de los vehículos.

Por lo anterior, el hallazgo que más llamó la atención fue que las tasas de accidentes son prácticamente iguales, incluso teniendo en cuenta factores como el peso de las baterías o la percepción de ruido.

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Eléctricos y su tecnología

Aunque los eléctricos suelen ser unos 300 kilos más pesados que un carro a combustión, algo que en teoría podría aumentar la gravedad de un atropello, los investigadores explicaron que esa diferencia no se traduce en más lesiones. Una de las razones puede ser que la flota eléctrica es más nueva y suele incorporar tecnologías de asistencia al conductor más avanzadas, como frenado autónomo o detección de peatones, que reducen los impactos severos.

Otro de los puntos clave del estudio se enfocó en el ruido. Mucha gente cree que el silencio de los eléctricos los hace más peligrosos en zonas urbanas. Sin embargo, desde julio de 2019 existe una obligación para que todos los modelos nuevos incluyan el sistema AVAS, un sonido artificial que se activa a baja velocidad. “Esto ha nivelado la cancha entre eléctricos y vehículos convencionales”, explicó Wadud, destacando que el miedo al silencio quedó atrás.

Curiosamente, los que sí mostraron una tasa más alta de accidentes fueron los híbridos. Con 120,14 atropellos por cada mil millones de kilómetros, duplican las cifras de eléctricos y de combustión. Aún así, las lesiones que provocan tienden a ser menos severas. Los investigadores creen que esto puede deberse al uso intensivo de estos vehículos en servicios de movilidad urbana, donde la exposición al peatón es mucho mayor.

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Los SUV, el gran problema

Pero el verdadero campanazo de alerta viene por otro lado. Se trata de los SUV de gran tamaño. Aunque el estudio no comparó específicamente tipos de carrocería, sí encontró evidencia de que los SUV, eléctricos o no, aumentan la gravedad de un atropello por su altura y estructura frontal. “La discusión debería centrarse más en el auge de vehículos grandes que en la electrificación”, insistió Wadud.

A medida que los gobiernos impulsan políticas de descarbonización y el mercado eléctrico sigue creciendo, estos datos caen como un baldado de agua fría sobre algunos argumentos que frenaban la adopción. Para los autores del estudio, el mensaje es claro: “Los vehículos eléctricos son mejores para el planeta y no representan un riesgo mayor para los peatones”. Dicho de otro modo, el miedo no estaba tanto en las calles como en el imaginario colectivo.

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Paola Reyes Bohórquez.