Alemania y Francia pactan rebajar la exigencia de emisiones para 2035 y salvar los motores de combustión e híbridos en Europa.

A poco más de una década de la fecha que debía marcar el inicio de una nueva era para la industria automotriz europea, dos de las mayores potencias del continente están impulsando cambios que podrían modificar significativamente el alcance de las restricciones previstas para los carros con motor de combustión.

Según informó el diario económico alemán Handelsblatt, el canciller de Alemania, Friedrich Merz, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, alcanzaron un acuerdo para promover una flexibilización de las normas de emisiones que actualmente sirven de base para la transición hacia vehículos de cero emisiones en la Unión Europea.

La discusión tiene un peso especial para fabricantes europeos como Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz, Renault, Stellantis y otros grupos con una fuerte dependencia de tecnologías de combustión e híbridas, que en los últimos años han pedido una transición más gradual hacia la electrificación total.

Volkswagen nuevos motores de gasolina 2025

Norma actual y propuesta de Bruselas

La legislación europea vigente establece que, a partir de 2035, los vehículos nuevos matriculados deberán reducir sus emisiones de CO2 en un 100% respecto a los niveles de 2021. En la práctica, esta exigencia supone que los automóviles con motores de combustión tradicionales quedarían fuera del mercado de vehículos nuevos.

Sin embargo, la Comisión Europea ya había abierto la puerta a una revisión de esa hoja de ruta. Según el material base, en diciembre de 2025, y tras presiones provenientes de Alemania, Bruselas propuso una alternativa menos estricta.

La propuesta planteaba que los nuevos carros vendidos en 2035 redujeran sus emisiones en un 90% frente a 2021, permitiendo compensar el 10% restante mediante el uso de acero europeo de bajas emisiones y combustibles sintéticos o biológicos. Ese cambio ya suponía un alivio para parte de la industria automotriz europea. De acuerdo con las estimaciones citadas, bajo ese esquema entre 27% y 29% de los vehículos nuevos podrían seguir equipando motores de combustión.

Alemania motores a combustión

Plan francoalemán

De acuerdo con Handelsblatt, el entendimiento alcanzado entre Merz y Macron busca ampliar aún más ese margen. La propuesta impulsada por ambos gobiernos contempla que la reducción exigida para 2035 sea del 80% respecto a los niveles de 2021, sin necesidad de recurrir a mecanismos de compensación.

Aunque todavía no se conocen todos los detalles de cómo se implementaría una medida de este tipo, el resultado sería una mayor presencia de vehículos con motores de combustión en el mercado europeo después de 2035, frente a lo que contemplan tanto la normativa actual como la propuesta presentada anteriormente por la Comisión Europea.

El acuerdo también apunta a revisar uno de los hitos intermedios más importantes de la estrategia climática europea para el sector automotor: la meta de 2030. Actualmente, la Unión Europea exige una reducción del 55% de las emisiones frente a los niveles de 2021. La Comisión ya había propuesto dar mayor flexibilidad a los fabricantes permitiendo que ese objetivo se cumpliera en el periodo comprendido entre 2030 y 2032. Ahora, Alemania y Francia buscan aliviar aún más ese compromiso.

Renault y Geely empresa conjunta de motores híbridos y a combustion

Negociación compleja

Más allá del debate ambiental, la iniciativa refleja las tensiones existentes entre los objetivos de descarbonización y la necesidad de preservar la competitividad de la industria automotriz europea frente a actores emergentes, especialmente fabricantes chinos de vehículos eléctricos.

Según la información publicada por el medio europeo, Alemania necesita el respaldo de Francia para conseguir una mayoría suficiente dentro del Consejo de la Unión Europea y avanzar en una modificación de la normativa. A cambio, Berlín estaría dispuesto a respaldar la propuesta francesa conocida como Industrial Accelerator Act (IAA), una iniciativa orientada a fortalecer las cadenas de suministro europeas y fomentar que los fabricantes de automóviles compren más componentes a proveedores del continente.

La negociación demuestra que el debate sobre el futuro del motor de combustión en Europa sigue abierto. Aunque la electrificación continúa siendo el eje central de la estrategia comunitaria, las principales economías automotrices de la región buscan ganar margen de maniobra para gestionar una transición que, en la práctica, está resultando más compleja de lo previsto.

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Paola Reyes Bohórquez.