Donald Trump plantea permitir plantas de carros de marcas chinas en EE. UU. con trabajadores locales, mientras bloquea las importaciones directas.

La discusión sobre la llegada de los fabricantes chinos al mercado estadounidense acaba de tomar un giro inesperado. Donald Trump aseguró que no tendría inconvenientes con que una automotriz china instalara una fábrica en Estados Unidos, siempre que la producción se realice con trabajadores estadounidenses.

Esta declaración marca una diferencia importante frente a la postura que ha mantenido Washington sobre los carros fabricados en China. Trump no está planteando abrir las fronteras a los carros chinos importados, sino aceptar que las propias marcas produzcan dentro del territorio estadounidense.

Durante una entrevista con Fox News, Trump comparó la eventual llegada de fabricantes chinos con la presencia que ya tienen compañías japonesas en Estados Unidos. “Si China quisiera venir y abrir una planta para fabricar sus carros aquí, no tendría ningún problema”, afirmó el mandatario, quien inmediatamente puso el foco en el empleo estadounidense.

Aranceles EE.UU. Trump

Fabricar en EE.UU sí, importar desde China no

Su argumento es que una compañía extranjera puede competir en Estados Unidos siempre que genere producción y puestos de trabajo dentro del país. En ese sentido, puso como ejemplo a los fabricantes japoneses que construyeron plantas en territorio estadounidense y contrataron mano de obra local.

La condición también establece una frontera clara frente a otro escenario; que una compañía china fabrique autos en México y posteriormente los envíe a Estados Unidos. Trump dijo que no quiere que ocurra esa operación.

Por ahora, sus declaraciones no representan por sí solas un cambio formal de las restricciones estadounidenses. Reuters señaló que Washington mantiene fuertes barreras para los automotores chinos, mientras los fabricantes estadounidenses han pedido que se limite de manera permanente el acceso de estas compañías al mercado.

Trump Aranceles carros Canadá y México

Cambiaría la competencia automotriz

Si esa posición llegara a convertirse en una política concreta, el escenario sería bastante diferente al de permitir simplemente la importación de vehículos chinos. Marcas como BYD, Geely o Chery podrían eventualmente estudiar la fabricación local como una vía para acercarse al mercado estadounidense, evitando que el carro terminado tenga que llegar desde China. La producción local también les permitiría competir directamente con Ford, General Motors, Stellantis, Tesla y los fabricantes asiáticos que ya cuentan con infraestructura industrial en Estados Unidos.

El precedente existe. Toyota, Honda, Hyundai, Kia y otras compañías extranjeras han construido grandes operaciones manufactureras en Estados Unidos y actualmente forman parte de la industria automotriz local. Ahora, el problema para los fabricantes chinos es que la instalación de una fábrica no resolvería automáticamente todas las restricciones. Washington también mantiene un escrutinio elevado sobre la tecnología, las cadenas de suministro y los vínculos empresariales de China.

Ford vehículos chinos Estados Unidos

Ford en medio de la discusión

La declaración de Trump llega en un momento particularmente sensible para Ford. El secretario de Transporte estadounidense, Sean Duffy, cuestionó recientemente los vínculos de la compañía con empresas chinas y le pidió reducir su dependencia tecnológica y productiva de ese país.

Entre los asuntos señalados está el uso de tecnología licenciada de CATL para la planta de baterías BlueOval Battery Park en Michigan, así como la relación de Ford con Geely en Europa y su producción de algunos modelos en China. La situación muestra la complejidad de la estrategia estadounidense: Washington busca que los vehículos y componentes se fabriquen dentro de sus fronteras, pero al mismo tiempo intenta limitar la influencia tecnológica e industrial china.

En ese contexto, permitir que una marca china fabrique sus autos en Estados Unidos con trabajadores estadounidenses sería una fórmula mucho más controlada que abrir el mercado a las importaciones.

Aranceles EE.UU. a Japón

¿Qué significa para los carros chinos?

La declaración de Trump no significa que BYD, Geely, Chery u otra marca china ya pueda vender libremente sus carros en Estados Unidos. Tampoco confirma que alguna de ellas vaya a construir próximamente una fábrica allí.

Lo que sí cambia es el tono del debate. Y es que, por primera vez, el presidente estadounidense está diferenciando entre un carro chino fabricado en China y un carro de una marca china producido dentro de Estados Unidos. Esa diferencia podría convertirse en uno de los próximos grandes capítulos de la disputa automotriz entre Washington y Beijing.

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Paola Reyes Bohórquez.