BYD alista su primer carro con batería de estado sólido para 2027: mayor autonomía, recarga ultra rápida y densidad de 400 Wh/kg.
Las baterías de estado sólido han sido presentadas como el siguiente gran salto de la movilidad eléctrica. Más autonomía, tiempos de carga reducidos y mayores niveles de seguridad son algunas de las ventajas que suelen asociarse a esta tecnología. Ahora, BYD asegura estar lista para dar un paso más allá de la teoría.
El fabricante chino anunció que planea presentar en 2027 un carro equipado con una batería de estado sólido, movimiento que lo pondría entre los primeros del mundo en llevar esta tecnología a un automóvil funcional. La información fue confirmada por Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, durante una entrevista concedida a Carwow en España.
“En lo que respecta a las baterías de estado sólido, BYD está a la vanguardia; lideramos la línea comercial y la tecnología. Para demostrarlo, el próximo año lanzaremos un modelo que será el primero en incorporar esta tecnología”, afirmó la directiva. Aunque el anuncio resulta relevante, la compañía no reveló el nombre del vehículo, ni especificaciones técnicas, autonomía, capacidad de batería o fechas concretas de producción masiva. Por ahora, la iniciativa parece orientada a demostrar la viabilidad de la tecnología en condiciones reales de uso.
El verdadero reto
Las baterías de estado sólido han despertado gran interés porque sustituyen el electrolito líquido utilizado en las baterías convencionales por materiales sólidos capaces de mejorar la densidad energética y reducir algunos riesgos asociados al almacenamiento de energía.
En el caso de BYD, el desarrollo está en manos de FinDreams Battery, su división especializada, que trabaja con electrolitos sólidos basados en compuestos de sulfuro. La empresa ya ha desarrollado celdas experimentales con densidades energéticas cercanas a 400 Wh/kg, una cifra superior a la que ofrecen muchas baterías de ion-litio actuales. Sin embargo, convertir esos resultados de laboratorio en carros producidos en serie es otra historia.
Los electrolitos de sulfuro presentan ventajas en conducción de energía, pero también generan retos complejos relacionados con la estabilidad mecánica de la batería. A medida que las celdas se cargan y descargan, los materiales internos cambian de volumen, lo que puede afectar el contacto entre componentes y deteriorar el rendimiento con el paso del tiempo. A esto se suma que dichos sistemas exigen un control mucho más estricto de humedad, temperatura y presión durante la fabricación, factores que elevan significativamente los costos de producción.
Toda una competencia
BYD no es la única compañía que busca llegar primero. Toyota mantiene planes para lanzar vehículos eléctricos con baterías de estado sólido entre 2027 y 2028 gracias a su alianza con Idemitsu Kosan, mientras que Samsung SDI tiene previsto iniciar producción masiva de esta tecnología durante 2027.
La diferencia es que ninguna de estas empresas ha logrado todavía una fabricación industrial a gran escala capaz de sostener millones de unidades al año. Por eso, más que una competencia por presentar el primer vehículo, la verdadera batalla parece centrarse en quién logrará industrializar el proceso de forma rentable.
Incluso dentro de BYD existe cautela sobre el impacto inmediato de esta tecnología. La propia compañía ha planteado una hoja de ruta gradual que contempla pruebas en pequeñas flotas alrededor de 2027 y una eventual expansión comercial hacia finales de la década.
Precios más altos
De hecho, ejecutivos de la marca han señalado anteriormente que las baterías de ion-litio convencionales y las de estado sólido podrían convivir durante al menos 15 o 20 años.
La razón es sencilla, los materiales necesarios para fabricar baterías de estado sólido siguen siendo considerablemente más costosos que los utilizados actualmente, por lo que las primeras aplicaciones probablemente estarán reservadas para modelos premium de marcas como Yangwang o Denza.
En otras palabras, el carro que BYD promete para el próximo año podría convertirse en una importante demostración tecnológica, pero todavía está lejos de marcar el fin de las baterías que hoy impulsan la mayoría de los carros eléctricos del mercado.
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Paola Reyes Bohórquez. Con información de Carwow.











