Las principales automotrices de Estados Unidos quieren convertir en permanentes las restricciones contra los carros chinos conectados, su software y hardware.
La industria automotriz estadounidense quiere jugar a la segura y, de paso, ponerle un candado a la llegada de los carros chinos. La Alianza para la Innovación Automotriz, que representa buena parte de los principales fabricantes que comercializan vehículos en Estados Unidos, pidió al Congreso aprobar una prohibición permanente contra los vehículos chinos conectados y sus componentes tecnológicos.
La solicitud llegó mediante una carta enviada esta semana a los líderes del Congreso, en la que el grupo plantea que las actuales restricciones no son suficientes para garantizar la seguridad nacional. El objetivo es que las barreras existentes dejen de depender de regulaciones que una futura administración presidencial podría modificar o eliminar.
La preocupación es apremiante en un contexto donde las marcas de carros chinas todavía no han comercializado un solo carro conectado en Estados Unidos. Precisamente por eso, los fabricantes locales quieren cerrar la puerta antes de que marcas como BYD u otros grandes grupos chinos puedan establecerse en uno de los mercados automotrices más importantes del mundo.
Dos proyectos de ley buscan endurecer las reglas
Entre las iniciativas que ya avanzan en el Congreso estadounidense está el proyecto denominado Ley de Seguridad Nacional y Económica Automotriz de 2026. La propuesta se enfoca en la tecnología de vehículos conectados vinculada con países que el gobierno local considera una amenaza para la seguridad nacional, con China primero en la lista.
El segundo proyecto mencionado es la Ley de Seguridad de Vehículos Conectados de 2026. Esta iniciativa contempla prohibir la venta en EE.UU. de vehículos de fabricantes que tengan una participación superior al 15% de una compañía china, llevando el conflicto más allá del origen físico del vehículo y poniendo el foco también en quien controla la tecnología y las empresas involucradas.
De acuerdo con información citada por medios internacionales, un comité del Senado estadounidense ya aprobó medidas más estrictas para los vehículos conectados, dirigidas a fabricantes chinos y compañías con una participación significativa de capital proveniente de China. Sin embargo, todavía existen pasos legislativos pendientes antes de que estas propuestas puedan convertirse en normas definitivas, que es lo que los fabricantes están reclamando.
Una decisión contra el reloj
El calendario es uno de los puntos más importante en la discusión sobre el endurecimiento de dichas normas. Las restricciones actuales sobre el software de vehículos conectados comenzarán aplicarse en 2027, mientras que las relacionadas con determinados componentes de hardware llegarán en 2030.
Ante tal panorama, las automotrices aseguran que ya están trabajando para sustituir tecnologías de origen chino antes de que entren en vigor esas fechas. Para la industria, establecer las prohibiciones mediante una ley permitirá ofrecer mayor certeza a las compañías nacionales y evitar que las reglas cambien dependiendo de quién ocupe la Casa Blanca, apelando a que se hagan efectivas pronto.
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Jessica Paola Vera García. Vía: Motor1.










