Como una experiencia que busca hacer más fácil la compra de un carro, Chery y Rappi se aliaron en México para llevar pruebas de manejo directamente a la casa o el trabajo.
Las pruebas de manejo tradicionales acaban presentar una innovación en México. Chery, que en ese país se vende bajo el nombre Chirey, y Rappi anunciaron una alianza que permite solicitar desde la aplicación de domicilios un vehículo de la marca y recibirlo directamente en la dirección elegida para conocerlo y conducirlo.
La idea es tan sencilla como pedir comida, mercado o productos de farmacia. El usuario entra a la aplicación de Rappi, busca la palabra “Chery” (Chirey) y encuentra los modelos disponibles para realizar el test drive. Después selecciona el vehículo que quiere probar y consulta los horarios disponibles. Una vez realizada la solicitud, un asesor de la marca se comunica con el usuario mediante el chat de la propia app para confirmar los detalles de la prueba.
El vehículo puede llegar hasta la casa o el lugar de trabajo indicado, sin que el usuario tenga que desplazarse hasta un concesionario. La alianza contempla, por ahora, modelos que forman parte del portafolio de Chery en México como el Tiggo 2 Pro, Tiggo 4 Pro, Tiggo 7 Pro, Tiggo 7 CSH, Tiggo 8 Pro y Tiggo 8 CSH.
Las pruebas de manejo como nunca antes
La nueva modalidad de pruebas de manejo que Chery y Rappi están impulsando en México, no tiene costo para los usuarios, aunque durante esta primera etapa del servicio solo estará disponible en zonas exclusivas y sectores aledaños de la Ciudad de México. Se trata de una prueba piloto que pone a dos industrias aparentemente muy diferentes a trabajar juntas: la movilidad y las plataformas de entrega de domicilios. Algo que quizás nadie esperaba ver.
Más allá de la comodidad, la estrategia apunta a cambiar la relación entre los compradores y los concesionarios. En lugar de que una persona tenga que sacar tiempo para visitar una vitrina, comparar modelos y solicitar una prueba, ahora la experiencia puede comenzar desde el celular y trasladarse directamente hasta donde se encuentre el potencial comprador.
Aunque la propuesta resulta llamativa, el comunicado oficial de ambas compañías no entrega detalles importantes sobre las condiciones del servicio. Por ejemplo, no se especifica cuánto tiempo podrá conservar el vehículo el usuario durante la prueba, qué documentos deberá presentar ni cuáles serán exactamente sus responsabilidades mientras tenga el SUV. Estos puntos son especialmente relevantes porque una prueba de manejo a domicilio implica condiciones diferentes a las de un test drive convencional en un concesionario.
Después de la experiencia, Chery contempla que un asesor vuelva a contactar al interesado para resolver sus dudas y, si existe intención de compra, acompañarlo durante el proceso de adquisición. Así, la prueba no solo busca acerca el carro al cliente, sino también convertir la experiencia en un nuevo canal comercial para la marca. Si el modelo funciona, no sería extraño que otras marcas exploren fórmulas similares para acercar sus carros a los compradores, y que la propia Chery lleve este modelo a otros países de la región donde también opera Rappi.
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Jessica Paola Vera García.









