Mientras Volkswagen analiza un histórico ajuste de personal y producción, sus fábricas en América Latina sacan la cara con buenos números.

Volkswagen enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Mientras el fabricante alemán busca adaptarse a una industria transformada por la electrificación, la competencia china y la desaceleración de algunos mercados, la compañía estudia una profunda reestructuración que podría incluir nuevos recortes de empleo e incluso el cierre de fábricas en Alemania.

La situación resulta especialmente relevante porque Volkswagen no es solo una de las automotrices más grandes del mundo. También es uno de los principales empleadores industriales del sector, con más de 600.000 trabajadores a nivel global y una fuerte presencia productiva en América Latina. Por eso, cada movimiento anunciado desde Wolfsburg es seguido con atención en países como México, Argentina y Brasil.

El contexto ayuda a entender la magnitud del desafío. Durante el primer semestre del año, las ventas globales del grupo cayeron 6,3%, hasta 4,13 millones de vehículos. Sin embargo, la compañía destaca que, excluyendo China, registró un crecimiento cercano al 2% en ese mismo periodo. Según Marco Schubert, integrante del Comité Ejecutivo de Ventas, Volkswagen continúa ganando terreno especialmente en Sudamérica y Europa.

Volkswagen Crisis 2026

Reestructuración en las fábricas

La semana pasada, el presidente ejecutivo del grupo, Oliver Blume, presentó un plan de reestructuración que fue rechazado por el consejo de supervisión. La propuesta contemplaría una reducción adicional de capacidad productiva y el recorte de otros 50.000 empleos en Alemania, que se sumarían a los aproximadamente 50.000 puestos ya eliminados en años recientes.

Informaciones divulgadas por Der Spiegel apuntan a que podrían verse afectadas las plantas de Hannover, Emden y Zwickau, además de la fábrica de Audi en Neckarsulm, aunque Volkswagen no ha confirmado oficialmente esos cierres.

Esta presión sobre la compañía no es nueva. En 2025, el grupo vendió cerca de nueve millones de vehículos, dos millones menos que en 2019, su mejor año histórico. En la junta general de accionistas del pasado 18 de junio de 2026, Blume fue contundente al reconocer que el modelo tradicional de negocio de la compañía necesita cambiar. “Nuestro modelo de negocio, exitoso durante décadas, ya no funciona”, afirmó entonces.

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Latinoamérica y su buena hora

Mientras Europa debate ajustes, América Latina muestra una realidad diferente. Las ventas del Grupo Volkswagen crecieron 8% en Sudamérica durante el primer semestre, superando el desempeño de Europa Occidental (+3%) y Europa Central y del Este (+7%). Brasil lideró la expansión con un aumento del 17,1%, el mejor resultado regional para la compañía.

México ocupa un lugar estratégico dentro de esa ecuación. La planta de Puebla, operativa desde 1976, es la mayor fábrica de carros del país y la segunda más grande del grupo fuera de Alemania. A ella se suma la planta de motores de Silao, en Guanajuato. Argentina también mantiene operaciones históricas en General Pacheco y Córdoba.

Para Juan Alberto Vázquez, director de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), citado por DW, los anuncios provenientes de Alemania generan preocupación, pero no implican necesariamente un riesgo inmediato para México. El académico considera que la planta de Puebla conserva ventajas competitivas importantes, entre ellas menores costos laborales y una ubicación estratégica para abastecer el mercado estadounidense. Pero, advierte que una caída prolongada de las ventas globales sí podría terminar afectando a todas las operaciones del grupo, independientemente de su ubicación.

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China y su redefinición de la industria

Más allá de Alemania o América Latina, los analistas coinciden en que el verdadero desafío para Volkswagen está en China. Las ventas del fabricante en ese país retrocedieron 26% durante el primer semestre, pese a que sigue siendo su mercado más importante.

Diego Coatz, especialista de la Universidad de Buenos Aires, citado por el mismo medio, considera que la adaptación a la competencia china es hoy el principal reto para los fabricantes tradicionales. Según explicó, las automotrices chinas han ganado participación global gracias a una combinación de subsidios, financiación favorable y políticas industriales que han alterado el equilibrio competitivo del sector.

Para Volkswagen, el problema es doble: China es simultáneamente su principal mercado y uno de sus competidores más fuertes. La forma en que la compañía responda a ese desafío podría definir no solo el futuro de sus plantas en Alemania, sino también el papel que desempeñarán sus fábricas en América Latina durante los próximos años.

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Paola Reyes Bohórquez. Con información de DW.