Presionadas por pérdidas financieras y el avance de China, Honda y Nissan desarrollarán un cerebro digital común para sus carros híbridos y eléctricos. Así va la negociación.

Honda y Nissan parecen haber dejado atrás la fase de conversaciones preliminares para entrar en una etapa mucho más decisiva. Las dos automotrices japonesas trabajan en una colaboración que podría convertirse en uno de los acuerdos más importantes de la industria en los próximos años, impulsadas por un escenario cada vez más desafiante marcado por la electrificación, el software y la creciente competencia de fabricantes emergentes, especialmente de China.

La urgencia no es casual. Honda acaba de reportar la primera pérdida neta anual de su historia, un resultado que ha incrementado la presión sobre la dirección de la compañía para encontrar nuevas formas de reducir costos y acelerar el desarrollo tecnológico.

Durante la junta anual de accionistas celebrada recientemente en Japón, el presidente de Honda, Toshihiro Mibe, aseguró que las conversaciones con Nissan están bastante avanzadas y que algunos aspectos de la colaboración se encuentran cerca de ser anunciados oficialmente.

Nissan Crisis

Tecnología, el primer paso

Aunque durante los últimos meses se ha especulado sobre posibles proyectos conjuntos en electrificación y software, los primeros frutos de esta alianza estarían relacionados con un componente menos visible para el público, pero cada vez más importante en los carros modernos: las unidades de control electrónico o ECU.

Estos sistemas funcionan como el cerebro digital de los carros, gestionando múltiples funciones relacionadas con el motor, la seguridad, la conectividad y los sistemas de asistencia a la conducción. Según información divulgada por Nikkei Asia, Honda, Nissan y Mitsubishi trabajan en el desarrollo de una arquitectura común de ECU que podrá utilizarse en futuros vehículos híbridos y eléctricos de las tres marcas.

Aunque todavía quedan asuntos por resolver relacionados con la financiación del proyecto y los términos definitivos del acuerdo, las negociaciones parecen encontrarse en una fase avanzada. De concretarse, la firma podría producirse en cuestión de semanas y no de meses.

Nissan Fábrica

Proyección a largo plazo

Para Honda, la adopción de una plataforma electrónica compartida representa mucho más que un ahorro de costos. En una industria donde el software adquiere cada vez mayor protagonismo, disponer de una arquitectura común facilitaría futuros desarrollos tecnológicos, actualizaciones remotas y nuevas funciones digitales.

Los primeros carros equipados con estas ECU compartidas no llegarían al mercado de inmediato. Los planes actuales apuntan a que esta tecnología comience a implementarse entre 2029 y 2030. No obstante, los fabricantes consideran que esta infraestructura digital será la base para ampliar la cooperación en otras áreas durante la próxima década.

Mibe aseguró que Honda continúa avanzando en proyectos que resulten beneficiosos para todas las partes involucradas. La participación de Mitsubishi también añade una dimensión adicional a la alianza, permitiendo aumentar las economías de escala en un momento en el que los costos de desarrollo de vehículos eléctricos y plataformas digitales continúan creciendo.

Nissan Murano 2025

Renault sigue teniendo influencia

Sin embargo, no todo depende únicamente de Honda y Nissan. Renault todavía conserva una participación del 15 % con derecho a voto en Nissan, una posición que podría influir en futuras decisiones estratégicas. Diversos reportes señalan que la marca francesa habría tenido participación reciente en movimientos internos relacionados con el gobierno corporativo de Nissan, recordando que cualquier alianza de gran magnitud requerirá el respaldo de los accionistas de la compañía japonesa.

La necesidad de avanzar rápidamente es especialmente evidente para Honda. La empresa registró pérdidas netas por 423.900 millones de yenes, equivalentes a unos 2.620 millones de dólares, durante el ejercicio fiscal finalizado en marzo. Según el propio Toshihiro Mibe, la compañía dispone de un margen de aproximadamente tres años para fortalecer su competitividad frente a los nuevos actores de la industria. De lo contrario, su negocio de vehículos de pasajeros podría enfrentar dificultades mucho mayores.

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Paola Reyes Bohórquez.