Los motocarros en Colombia cada vez ganan más terreno. En 2025 se vendieron 24.370 unidades, un 51,33 % más que en 2024, según la ANDI.
Lo que durante años fue visto como un vehículo alternativo hoy se consolida como pieza clave de la economía regional. En 2025, los motocarros alcanzaron su mayor registro histórico en Colombia, con 24.370 unidades nuevas comercializadas. Las cifras, reveladas por la ANDI a través de su Cámara de la Industria de Motocicletas, muestran un crecimiento del 51,33 % frente a 2024.
Si la comparación se amplía a una década, el salto es aún más contundente: desde 2015 el aumento acumulado llega al 220 %. Actualmente, el parque total de motocarros en el país ronda las 150.000 unidades, lo que equivale aproximadamente al 0,8 % del parque automotor nacional.
El fenómeno no responde a una moda, sino a su utilidad productiva. Más del 90 % de los motocarros vendidos en 2025 fueron ensamblados en Colombia, lo que impulsa encadenamientos industriales y genera empleo directo.

Herramienta que genera ingresos
Iván García, director de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, ha explicado que cada motocarro es una herramienta de ingresos para miles de familias. No se trata de un vehículo de uso personal tradicional, sino de un activo productivo empleado para transporte de mercancías, acarreos, entregas y trayectos cortos de pasajeros.
De mantenerse el crecimiento de doble dígito, el gremio proyecta que en 2026 estos vehículos podrían representar cerca del 10 % de los nuevos vehículos de trabajo que entren al mercado colombiano. El principal uso sigue siendo el transporte de mercancías. Del total registrado en 2025:
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16.887 unidades correspondieron a motocarros de carga (70 %).
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7.222 unidades fueron de pasajeros.

Vehículos multifuncionales
Este comportamiento confirma su papel en la logística local y en la llamada “última milla”. Tiendas de barrio, ferreterías, talleres, pequeños negocios y emprendimientos familiares dependen de estos vehículos para abastecimiento y distribución en distancias cortas.
En municipios donde el transporte público formal es escaso o inexistente, también cumplen una función social clave, pues conectan veredas con cabeceras municipales y facilitan el acceso a servicios como salud, educación y comercio. El mayor dinamismo no está en las grandes capitales, sino en departamentos y municipios intermedios. En 2025, los territorios con más registros fueron:
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Antioquia: 4.108 unidades (16,86 %)
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Guaviare: 2.000 unidades (8,21 %)
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Cesar: 1.608 unidades (6,60 %)
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Cundinamarca: 1.585 unidades (6,50 %)
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Valle del Cauca: 1.440 unidades (5,91 %)
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Atlántico: 1.367 unidades (5,61 %)
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Bolívar: 1.159 unidades (4,76 %)
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Huila: 1.093 unidades (4,49 %)
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Chocó: 1.072 unidades (4,40 %)
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Santander: 1.002 unidades (4,11 %)

Más que transporte
En varias zonas rurales y municipios pequeños, los motocarros pueden llegar a representar hasta el 10 % del flujo vehicular local, una proporción significativa para economías regionales. El bajo costo operativo y su capacidad para movilizarse en vías terciarias o infraestructuras complejas han convertido a este automotor en aliado frecuente de micro y pequeñas empresas.
Más allá de ser un simple medio de transporte, actúa como articulador económico en regiones apartadas, facilitando el comercio, la distribución y la movilidad donde otros vehículos no siempre resultan viables.
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Paola Reyes Bohórquez.








