Nissan reduce su participación en Renault, liberando 640 millones de dólares para impulsar nuevos modelos eléctricos.
En un movimiento que muestra los nuevos tiempos de la industria automotriz, Nissan Motor Co. anunció su decisión de reducir su participación en Renault del 15% al 10%. Esta operación generaría aproximadamente 100.000 millones de yenes (unos 640 millones de dólares).
Según confirmó el CEO de Nissan, Iván Espinosa, en una entrevista con el diario japonés Nikkei, estos fondos se destinarán íntegramente al desarrollo de vehículos eléctricos, autonomía y tecnologías de conectividad, áreas clave en la carrera por dominar el mercado global.
Esta jugada se enmarca dentro de un acuerdo mutuo firmado en marzo, en el que ambas partes decidieron rebajar sus participaciones cruzadas al 10 %, reforzando una relación más ligera y operativamente independiente. Espinosa fue contundente: «Estamos reduciendo nuestra participación para invertir en lo que realmente importa: productos competitivos y sostenibles«,subrayando su enfoque centrado en producto por encima del capital vinculado a la alianza.

Continúa la alianza
A pesar de la venta, Nissan aseguró que el acuerdo de colaboración con Renault permanece intacto. Cualquier operación de venta se ejecutará “coordinada” y respetando el derecho de tanteo, según explicaron voceros de la compañía. Hay que anotar que esta decisión coincide con la salida de Luca de Meo, CEO de Renault, quien en julio asumirá la dirección del grupo de lujo Kering, acentuando el giro estratégico del fabricante francés.
Es bueno indicar que el ajuste viene acompañado de otros logros para Nissan. Pues esta semana presentó su tercera generación del Leaf para relanzar su presencia en el mercado de autos eléctricos, con hasta 487 km de autonomía, aunque enfrenta desafíos como los aranceles a Japón en EE.UU. y una industria que se inclina hacia los híbridos.

A esto se suma que la compañía anunció una inversión de €700 millones en India para ampliar su presencia, mostrando una estrategia global en plena reconfiguración. Por todo lo anterior, la decisión de Espinosa marca un giro agudo para Nissan: reabsorber recursos propios para acelerar el desarrollo de producto y responder con agilidad a las presiones de electrificación y competitividad global.
Aunque pueda parecer una fractura con Renault, el acuerdo coordinado y la continuidad del pacto estratégico mitigan un posible choque. Las dudas recaen sobre si esa autonomía será suficiente para recuperar rentabilidad y liderar la nueva era, especialmente frente a competidores con músculo financiero o alianzas tecnológicas fuertes.
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Paola Reyes Bohórquez.








