Un equipo de la Universidad de Nankai logró controlar un vehículo mediante un casco con 16 sensores EEG, una innovación que podría transformar la movilidad.
Investigadores chinos han presentado un prototipo de automóvil que se maneja exclusivamente con la mente, una proeza tecnológica cuyo alcance va más allá de lo imaginable. El desarrollo lo adelantó la Universidad de Nankai, en Tianjin, en colaboración con el fabricante automotriz Great Wall Motor, y representa un enorme salto en la integración directa entre cerebro y máquina.
El funcionamiento se basa en un casco con 16 sensores EEG que captan las señales cerebrales del conductor. A través de un software especializado, esos impulsos se traducen en comandos para el auto: avanzar, retroceder, detenerse o incluso abrir y cerrar las puertas, sin necesidad de contacto físico con el volante o los pedales.
El profesor asociado Duan Feng, del departamento de computación e ingeniería de Nankai, aseguró que “la tecnología es bastante madura, sin embargo, hay margen de mejora en lo que se refiere a la electrónica del carro, que lo hará más seguro, inteligente y fácil de manejar”.

Sensores y motores
El auto se presentó ante el mundo por primera vez el 15 de julio de 2015, con una demostración pública que confirmó su capacidad para interpretar órdenes mentales y ejecutar movimientos básicos, como avanzar y frenar. En la explicación técnica, se indicó que los sensores captan la actividad cerebral y la transmiten de manera inalámbrica a un sistema informático que procesa y categoriza las intenciones del usuario, convirtiéndolas en acciones técnicas.
Además de su valor tecnológico, uno de los objetivos planteados por el equipo fue dar una alternativa real a personas con discapacidad motriz. La propuesta busca permitir que individuos que no pueden conducir de forma convencional utilicen un vehículo mediante el pensamiento. Duan Feng incluso vislumbró un futuro en el que esta tecnología se combine con vehículos autónomos, creando una sinergia que potencie la interacción entre intención humana y operación automatizada.

No obstante, los investigadores aclaran que el proyecto se encuentra aún en fase experimental. Aunque funcional, el sistema requiere refinamientos técnicos para fortalecer su confiabilidad y facilidad de uso antes de pensar en aplicarlo comercialmente.
Así, lo que parecía ciencia ficción ya es una realidad en fase embrionaria. Este prototipo, pionero y audaz, demuestra que cada vez se está más cerca de lograr una fusión real entre mente y máquina. La capacidad de controlar un auto con el pensamiento no solo desafía los límites tecnológicos, sino que abre caminos inclusivos para personas con limitaciones motrices.
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Paola Reyes Bohórquez.








