Stellantis inicia un cambio técnico clave en su estrategia mecánica tras críticas asociadas a su motor 1.2 PureTech.
El gigante automotriz Stellantis decidió abandonar progresivamente uno de sus motores más conocidos, y también más polémicos. Se trata del bloque 1.2 PureTech, un propulsor heredado de la antigua estructura del Grupo PSA que sería reemplazado gradualmente por la familia de motores Firefly, desarrollada originalmente por Fiat.
Aunque la compañía no ha confirmado oficialmente todos los detalles del plan, diferentes informes indican que la transición comenzará a consolidarse a partir de este año, coincidiendo con la evolución tecnológica necesaria para cumplir futuras normativas ambientales especialmente en Europa, y mejorar la percepción de confiabilidad de sus vehículos.
El motor 1.2 PureTech fue desarrollado en Francia como una propuesta eficiente y moderna para vehículos compactos. Sin embargo, su característica más innovadora terminó convirtiéndose en su mayor debilidad: la correa de distribución bañada en aceite.

PureTech: una solución técnica que no salió como se esperaba
Con el paso del tiempo, usuarios y talleres comenzaron a reportar que la correa del PureTech se degradaba antes de tiempo. Al descomponerse, pequeñas partículas podrían obstruir la bomba de aceite, interrumpiendo el flujo del lubricante dentro del motor y provocando daños.
Frente a tal situación, Stellantis decidió apostar por una estrategia radical que elimina completamente este sistema. En lugar de rediseñar la correa, el grupo introducirá motores con cadena de distribución, considerados más duraderos y menos sensibles al mantenimiento, entrando en escena la familia de motores Firefly de Fiat con una reputación más sólida.
La gama Firefly actualmente incluye motores atmosféricos de 1.0 litro de unos 70 caballos de potencia, y versiones turboalimentadas de 1.5 litros capaces de generar 130 y 160 caballos de potencia. Pero con la normativa Euro 8 a la vuelta de la esquina, ya se está trabajando en mejoras, apuntando a reducir emisiones y adaptar componentes electrificados.

El plan a largo plazo sería convertir a los motores Firefly en la base de diferentes configuraciones híbridas, como sistemas Mild Hybrid de 12 y 48 voltios, híbridos completos e incluso híbridos enchufables; los cuales podrían mantenerse en producción más allá de 2030. Movida que es posible gracias a la flexibilización de las políticas de la Unión Europea.
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Jessica Paola Vera García. Fuente: Autoesporte.








