Los carros eléctricos lideran el mercado en Colombia. Conozca las razones de su éxito y el pulso entre el Gobierno y empresarios por estas cifras.

Hay que decir que el mercado de vehículos eléctricos en Colombia atraviesa un momento de fuerte expansión. En marzo de 2026, el registro de estos automotores creció un 267%, alcanzando 5.083 unidades, frente al mismo mes de 2025. Esta cifra representa el 18,1% del total de carros nuevos matriculados, según datos de la ANDI y Fenalco, consolidando una tendencia al alza que se ha venido fortaleciendo en los últimos años.

El crecimiento no ha pasado desapercibido en el ámbito político. El presidente Gustavo Petro atribuyó el aumento a las medidas adoptadas por su gobierno, especialmente la política arancelaria que encarece los autos a gasolina. “Este es el verdadero cambio en función de la vida… en solo un mes duplicamos la venta de carros eléctricos”, afirmó el mandatario, destacando además los beneficios ambientales como la reducción de la contaminación del aire.

Sin embargo, desde el sector empresarial la lectura es distinta. El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, señaló que el crecimiento responde principalmente a factores económicos globales y de mercado. Entre ellos mencionó la reducción de costos por mayores escalas de producción, la revaluación del peso frente al dólar, tasas de interés más favorables y la creciente competencia entre marcas. Así mismo, cuestionó el impacto de los aranceles, asegurando que este tipo de políticas históricamente no han impulsado el desarrollo industrial.

Ventas carros eléctricos mercados emergentes 2026

Tendencia al alza

Más allá del cruce de declaraciones, las cifras confirman una expansión sostenida. Durante el primer trimestre de 2026 se vendieron 9.349 vehículos eléctricos, frente a 3.446 unidades en el mismo periodo de 2025, lo que representa un crecimiento del 171,3%. Este avance refleja un mayor interés de los consumidores, quienes poco a poco han ido adoptando esta tecnología en busca de ahorro y sostenibilidad.

El contexto internacional también juega un papel determinante. El alza del petróleo, influenciada por tensiones geopolíticas recientes, ha elevado el costo de los combustibles en América Latina, incentivando alternativas como la movilidad eléctrica. Aunque se ha registrado un alto el fuego en Medio Oriente, la incertidumbre sobre el mercado energético global persiste, impulsando a varios países a acelerar la transición hacia energías limpias.

En Colombia, este cambio también se conecta con desafíos estructurales. El país enfrenta presiones en el abastecimiento energético, tanto en fuentes hidráulicas como térmicas y fósiles. En este escenario, algunos usuarios han optado por soluciones propias, como la instalación de paneles solares, baterías y sistemas de carga domésticos, buscando independencia energética.

Terpel puntos de carga electrolineras

Adaptación en infraestructura

A su vez, empresas del sector de combustibles han comenzado a adaptarse. Compañías como Terpel han avanzado en la instalación de puntos de carga eléctrica, contribuyendo a la creación de una red que facilite el uso de estos vehículos en el país.

El crecimiento del mercado también ha sido impulsado por importadores que ofrecen tecnología, respaldo y variedad de modelos, así como por consumidores interesados en experimentar nuevas alternativas de movilidad. Este fenómeno refleja un cambio cultural progresivo hacia opciones más sostenibles.

Por todo lo anterior, el auge de los carros eléctricos en Colombia no puede explicarse por una sola causa. Si bien las políticas públicas influyen, el verdadero motor parece ser la combinación de factores globales, económicos y sociales. El reto ahora es consolidar este crecimiento con infraestructura, incentivos adecuados y una estrategia energética clara que garantice sostenibilidad a largo plazo.

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Paola Reyes Bohórquez. Con información de Portafolio.