Tras un desplome del 93 % en sus ganancias, Porsche rompe con Bugatti y vende sus acciones para salvar su propio negocio.
Porsche ya no tiene participación en Bugatti Rimac ni en Rimac Group. La operación, completada esta semana después de recibir las autorizaciones regulatorias, le reportará aproximadamente 1.000 millones de euros, una suma que llega en un momento especialmente importante para las cuentas del fabricante alemán.
La salida había sido acordada en abril, cuando Porsche pactó vender al consorcio liderado por HOF Capital todas sus participaciones en las dos compañías. Hasta entonces, mantenía el 45% de Bugatti Rimac, mientras que Rimac Group conservaba el 55%. Además, Porsche tenía una participación de alrededor del 20,6% en Rimac Group.
Con el cierre de la operación, esa estructura desaparece. Rimac Group continúa como accionista mayoritario de Bugatti Rimac, mientras el consorcio inversor encabezado por HOF Capital y con BlueFive Capital como principal inversor adquiere las participaciones que estaban en manos de Porsche.
¿Por qué Porsche vendió?
La respuesta está menos relacionada con Bugatti que con las necesidades actuales de Porsche. El fabricante alemán viene de un 2025 especialmente complicado, en el que su beneficio operativo cayó de 5.637 millones de euros a apenas 413 millones, un descenso cercano al 93%. El margen operativo pasó del 14,1% al 1,1%.
A esa presión se sumaron unos 3.900 millones de euros en gastos extraordinarios, vinculados principalmente con la reorientación de su estrategia de producto y el redimensionamiento de la compañía, así como de costos asociados a las baterías y los aranceles estadounidenses.
El mercado chino también se convirtió en un problema para la marca, especialmente por la presión sobre el segmento de lujo y la fuerte competencia en carros eléctricos. Porsche ha respondido replanteando su estrategia de producto y poniendo nuevamente el foco en modelos y segmentos con mayores márgenes. En ese escenario, convertir participaciones minoritarias en 1.000 millones de euros de recursos resulta más atractivo que mantener inversiones en negocios que ya no son imprescindibles para su estrategia inmediata.
Dinero para pensiones
El destino de los recursos también resulta revelador. Porsche informó que utilizará 250 millones de euros de los ingresos obtenidos para reforzar la financiación de sus obligaciones de pensiones. El resto contribuirá a mejorar su posición financiera y sus perspectivas de flujo de caja. De hecho, tras incorporar el efecto de esta operación y el desembolso destinado a las pensiones, Porsche elevó su previsión para el margen de flujo de caja neto del negocio automotriz en 2026, que ahora espera entre 5,5% y 7,5%, frente al rango anterior de 3% a 5%.
La decisión encaja con la estrategia de la compañía de concentrarse nuevamente en su negocio principal. Porsche ha reconocido que su reestructuración busca simplificar la organización, reducir costos y orientar la cartera hacia productos y segmentos con mayor rentabilidad.
Así las cosas, la salida de Porsche no significa el final de Bugatti Rimac. La empresa conjunta creada en 2021 continúa bajo la mayoría accionaria de Rimac Group, mientras que los nuevos inversionistas aportarán capital para respaldar su crecimiento. Para Bugatti, la operación llega después de uno de sus lanzamientos más particulares: el Tourbillon, un hiperdeportivo híbrido que combina un motor V16 con tres motores eléctricos.
Ajustes para Rimac
La marca también tendrá cambios en su dirección. Mate Rimac, fundador de Rimac, asumirá la presidencia de Bugatti Automobiles, reforzando todavía más el vínculo entre la marca francesa y el grupo croata. La paradoja es interesante: Porsche ayudó a construir la estructura que permitió unir a Bugatti con Rimac y desarrollar una nueva etapa tecnológica para ambas marcas, pero ahora considera más conveniente convertir esa participación en liquidez.
No se trata necesariamente de que la tecnología de Rimac haya perdido valor. Más bien, Porsche necesita que su capital trabaje en prioridades propias, después de un periodo en el que la transición eléctrica, China, los aranceles y los costos de reestructuración golpearon con fuerza sus resultados.
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Paola Reyes Bohórquez.










