Las automotrices están llenando los carros nuevos de pantalla, asistentes y funciones cada vez más sofisticadas, pero los propietarios parecen tener gustos más simples.
La industria automotriz lleva varios años compitiendo por ofrecer el interior más tecnológico. Pantallas que recorren todo el tablero, enormes displays para el sistema multimedia y hasta una tercera pantalla exclusiva para el pasajero delantero se han convertido en protagonistas habituales de los lanzamientos, especialmente en el segmento premium.
Sin embargo, tener más tecnología no necesariamente significa tener una mejor experiencia a bordo. El Índice de Experiencia Tecnológica de JD Power en Estados Unidos para 2026 muestra una realidad bastante diferente. Los propietarios parecen valorar más las funciones que les hacen la vida fácil que aquellas diseñadas para impresionar durante la presentación del vehículo nuevo.
El estudio consultó a 68.084 propietarios de vehículos nuevos del año modelo 2026, después de 90 días de uso. En total, evaluó 40 tecnologías relacionadas con comodidad, conectividad, asistencia al conductor, vehículos electrónicos y funciones inteligentes. Y los resultados lanzan una señal a los fabricantes: la tecnología más querida es justamente la que el conductor casi no percibe.
La pantalla del pasajero, mucho espectáculo y poco uso
El caso más llamativo es el de las pantallas destinadas al pasajero delantero. Convertidas en uno de los símbolos de los interiores de lujo más modernos, estas soluciones permiten reproducir contenido, navegar o acceder a determinadas funciones mientras el conductor mantiene la atención en la vía. Pero, al menos según los propietarios encuestados, la realidad no parece justificar tanta expectativa.
Estas pantallas registraron 21,3 problemas por cada 100 vehículos, una cifra considerablemente superior a la de las tecnologías más sencillas que se calificaron en el estudio de JD Power. Además, el 35% de los propietarios que tenían una instalada aseguró que nunca la había utilizado. La cifra cae todavía más cuando se pregunta por su uso habitual: apenas 6% afirmó utilizar la pantalla del pasajero cada vez que conduce.
La misma tendencia aparece cuando se habla de sistemas avanzados de asistencia al conductor. El estudio encontró que los sistemas convencionales de Nivel 2, que requieren que el conductor mantenga las manos en el volante, superaron en rendimiento y experiencia general a los sistemas de Nivel 2+ con conducción manos libres. Aun así, algo por destacar es que los sistemas más avanzados registraron ligeramente menos problemas frente a encuestas anteriores.
¿Vender tecnología que nadie pidió?
Lo anterior plantea una pregunta para las marcas. Durante años, las pantallas cada vez más grandes, los procesadores más potentes y las funciones digitales se han empleado como argumentos para justificar la renovación de un modelo o el salto hacia una versión más cara. El problema es que una tecnología espectacular no necesariamente es el principal atractivo que el cliente ve.
Una pantalla de pasajero puede llamar la atención en la presentación de un carro, pero si el propietario termina sin tocarla, su valor real comienza a ponerse en duda. La tendencia que muestra JD Power podría llevar a una reflexión importante sobre el futuro de los interiores de los vehículos. Quizás la próxima gran innovación no debería ser una pantalla de 30 pulgadas.
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Jessica Paola Vera García.









