Los carros nuevos son cada vez más caros y Dacia culpa a la Unión Europea. La marca rumana del Grupo Renault gasta el 25 % de su presupuesto técnico en cumplir exigencias regulatorias.
La marca rumana Dacia, propiedad del Grupo Renault, pidió a la Unión Europea frenar temporalmente las nuevas regulaciones para carros pequeños, al advertir que las exigencias de seguridad y emisiones dificultan mantener precios accesibles. Así, pone sobre la mesa una preocupación que acompaña la electrificación del mercado europeo: cómo seguir ofreciendo vehículos que sus compradores puedan pagar, mientras aumentan los costos de desarrollarlos y fabricarlos.
El llamado llegó durante la presentación del nuevo Dacia Spring, cuando Katrin Adt, directora de la marca, cuestionó el efecto de la creciente carga normativa sobre los modelos de entrada. La ejecutiva explicó que Dacia y otros fabricantes solicitaron a la Comisión Europea una pausa en las nuevas exigencias para este segmento, con el propósito de facilitar una oferta de movilidad más asequible.
Según Adt, cumplir con un número cada vez mayor de regulaciones consume recursos que los fabricantes podrían destinar a reducir costos y avanzar en electrificación. Para Dacia, esa presión complica su tarea de ofrecer carros centrados en lo esencial. Su planteamiento lleva el debate hacia el bolsillo del comprador y cuestiona cuánto espacio dejan las normas para mantener vehículos económicos en Europa.
Un mercado que aún no se recupera
El diagnóstico de Katrin Adt parte de una cifra que refleja las dificultades del sector: Europa todavía vende cerca de tres millones de carros menos al año que en 2019, antes de la pandemia. Para dimensionar esa pérdida, la ejecutiva la comparó con la desaparición de un mercado del tamaño de Alemania, el mayor del continente. La recuperación, según su planteamiento, sigue lejos de completarse.
El impacto también alcanza a quienes fabrican las piezas que necesita cada vehículo. Una menor producción reduce los pedidos de llantas, asientos, sistemas eléctricos y otros componentes, con efectos sobre toda la cadena de proveedores. Adt llevó así la discusión más allá de las vitrinas, pues la dificultad para vender carros nuevos también compromete la actividad de las empresas que sostienen buena parte de la industria automotriz europea.
Para la directora de Dacia, el encarecimiento de los carros nuevos explica buena parte de esa pérdida de compradores. En su análisis, las exigencias regulatorias figuran entre las principales causas del aumento de precios, pues obligan a destinar más recursos al cumplimiento de normas. De ahí su llamado a contener esa carga, especialmente en los vehículos pequeños, donde mantener un precio accesible resulta fundamental.
Costo de cumplir las normas
La presión normativa también aparece en las cuentas de Dacia. Según Katrin Adt, la marca destina cerca del 25% de su presupuesto de investigación y desarrollo a cumplir requisitos regulatorios, una tarea que ocupa a una proporción similar de sus ingenieros. La ejecutiva señaló que sus carros ya cumplen unas 100 regulaciones y que todavía deberán adaptarse a otras 107 antes de terminar la década.
Más allá del dinero, Adt cuestionó si todas esas exigencias responden a lo que necesitan los compradores. Como ejemplo, aseguró que el botón para desactivar varios avisos sonoros de las asistencias de conducción figura entre los comandos más utilizados por sus clientes. Con esa observación, puso en discusión la utilidad que los usuarios encuentran en algunas alertas de las asistencias avanzadas (ADAS), cuya incorporación promueven las normas europeas.
El reclamo también tiene eco en Renault, marca matriz de Dacia. Su director ejecutivo, Fabrice Cambolive, describió como “una avalancha” el volumen de nuevas regulaciones que deben atender sus ingenieros y planteó congelar las exigencias durante 10 años. Según el directivo, esa pausa permitiría concentrar más recursos en desarrollar carros asequibles y avanzar en electrificación, dos objetivos que considera fundamentales para impulsar la recuperación del mercado europeo.
Proyección
La decisión que adopten las autoridades europeas podría tener implicaciones directas sobre futuros productos de la marca. Entre ellos aparece el Hipster Concept, un pequeño vehículo urbano que Dacia ha mostrado como una posible alternativa de movilidad económica para los próximos años.
Adt ya había sugerido anteriormente que una flexibilización regulatoria para los vehículos más pequeños podría facilitar la llegada de proyectos de este tipo a producción. No obstante, al ser consultada nuevamente sobre el futuro del modelo, evitó entregar detalles concretos y se limitó a señalar que habrá que seguir atentos a su evolución.
Paola Reyes Bohórquez. Con información de Autocar.











