La Toyota Hilux Champ nació como una pick-up de trabajo sencilla, económica y fácil de adaptar. Sin embargo, en Indonesia decidieron llevar esa versatilidad mucho más lejos.
La protagonista de esta transformación es la Toyota Hilux Rangga, nombre con el que se vende la Hilux Champ en Indonesia. Se trata de una camioneta concebida para mercados emergentes, con una estructura sencilla y diferentes configuraciones de carrocería que permiten adaptarla a labores comerciales, transporte de carga y proyectos especiales. Justamente esa filosofía fue la que la convirtió en candidata para una particular modificación.
El proyecto, bautizado como “Rang Gruiser”, estuvo a cargo de Delima Body Repair, un taller local indonesio. La camioneta partió de una unidad nueva de color blanco con una distancia entre ejes corta y configuración chasis-cabina. Su presentación en la Indonesia Modification Expo permitió mostrar cómo una plataforma utilitaria puede convertirse en un vehículo con una identidad diferente.
La inspiración es evidente: el Toyota Land Cruiser FJ40, uno de los todoterrenos clásicos más reconocibles de la marca japonesa. En lugar de modificar un modelo moderno de precio más elevado, el proyecto tomó como base una camioneta de trabajo y reconstruyó buena parte de su apariencia exterior. El objetivo no era solamente darle un aspecto aventurero, sino recuperar las formas cuadradas, los faros redondos y la imagen robusta que hicieron famoso al FJ40.
La Hilux Champ con cara de Land Cruiser
El cambio más importante está en el frontal. La Hilux Champ recibió faros circulares, luces direccionales independientes y una parrilla de diseño cuadrado que recuerda directamente al Land Cruiser FJ40. A eso se suma un parachoques delantero que refuerza su apariencia todoterreno, así como pasos de rueda ensanchados y emblemas personalizados de “Toyota Rang Gruiser”.
La parte trasera también recibió modificaciones importantes. Una lona de color canela cubre la zona de carga y se prolonga hasta el techo, creando una silueta parecida a la de un vehículo cerrado. Los paneles laterales y los guardabarros fueron adaptados al nuevo diseño, mientras que la puerta trasera incorpora una rueda de repuesto de tamaño completo.
La combinación de colores es otro de los aciertos del proyecto. La carrocería azul turquesa contrasta con la lona beige, los revestimientos plásticos negros y los detalles blancos alrededor de la parrilla; y los rines de acero negros, acompañados de neumáticos de aspecto todoterreno, le dan un toque clásico. En el apartado mecánico, el taller no modificó el motor, pero demostró cuán versátil puede llegar a ser la Toyota Hilux Champ.
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Jessica Paola Vera García. Fotos vía: Carscoops.









