Una marca histórica de automóviles españoles, desaparecida hace más de una década, vuelve a producir vehículos gracias a alianzas estratégicas con fabricantes chinos.
Santana Motors es un nombre que para muchos pasó al olvido, pero que tuvo un papel clave en la historia automotriz española. Fundada en la década de 1950, la compañía comenzó produciendo Land Rover bajo licencia en 1958, vehículos que llegaron a exportarse a Europa, África y Sudamérica, y consolidó su reputación en el mundo del todoterreno.
En los años 80, Santana dio el salto a modelos propios y, a mediados de esa década, firmó una alianza con Suzuki que le permitió fabricar vehículos como el icónico SJ bajo su propia marca. Sin embargo, los problemas financieros de los años 90 y comienzos de los 2000 terminaron por golpearla con fuerza.
Pese a intentos de rescate y cambios de propiedad, la situación no logró revertirse y la producción cesó definitivamente en 2011. Hoy, más de diez años después, Santana vuelve “de entre los muertos” gracias al empuje de la industria automotriz china y a una estrategia basada en ensamblaje local y alianzas globales.


Santana Motors
La reactivación ya es un hecho: la planta de Linares, en España, volvió a encender motores para producir las nuevas pickups Santana 400D y 400 PHEV. Ambos modelos son versiones reetiquetadas de la Dongfeng / Zhengzhou Nissan Z9, un producto probado en el mercado chino, pero ahora con identidad española.
La Santana 400D recurre a un motor diésel 2,3 litros de 188 caballos y 500 Nm de torque, disponible con caja manual de seis marchas o automática de ocho. Acelera de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos, alcanza 170 km/h y puede remolcar hasta 3,2 toneladas, cifras muy competitivas para el segmento de las pickups medianas.
Por su parte, la 400 PHEV eleva la apuesta con un sistema híbrido enchufable que combina un motor 1.5 turbo, un propulsor eléctrico y una batería de 32 kWh. El resultado: 422 caballos y 800 Nm, aceleración de 0 a 100 km/h en 6,5 segundos, hasta 120 km en modo 100 % eléctrico y una autonomía total superior a los 1.000 km.


Santana, una marca española
Más allá de la mecánica, el equipamiento es uno de sus grandes argumentos. La versión híbrida incluye tracción 4×4, tomas de corriente de 6 kW, iluminación LED, sunroof, tablero digital de 10 pulgadas y una pantalla central de 14,6 pulgadas, además de asistentes avanzados como control crucero adaptativo, frenado autónomo y asistencias de carril.
En Europa, los precios arrancan en 29.900 euros para la versión híbrida (unos 130 millones de pesos colombianos al cambio aproximado) y 44.700 euros para la diésel (cerca de 195 millones de pesos), cifras que la colocan en competencia directa con referentes como la Ford Ranger, que en España parte desde 31.050 euros.
El regreso de Santana también conecta con el mercado colombiano, donde la marca tuvo presencia desde comienzos de la década de 1970. En ese entonces, llegaron al país los Land Rover Santana, importados directamente desde la planta de Linares, en España, modelos que se ganaron reconocimiento por su robustez y capacidad fuera del asfalto, especialmente en zonas rurales y de difícil acceso. Esa herencia todoterreno es la que hoy la marca busca recuperar con su nueva etapa, ahora impulsada por tecnología y alianzas de origen chino.
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Jessica Vargas Álvarez








