CATL inició la comercialización de sus baterías de sodio ‘Naxtra’, una nueva alternativa al litio que debutará en el Changan Oshan 520 y promete mejorar en muchos aspectos.

La industria del carro eléctrico acaba de cruzar una frontera que durante años fue solo teórica. CATL, el mayor fabricante de baterías para autos eléctricos a nivel mundial, comenzó oficialmente el recorrido comercial de sus baterías de sodio ‘Naxtra’, una tecnología que busca complementar, y en algunos escenarios sustituir, a las tradicionales baterías de litio.

El estreno no será simbólico. Estas baterías se montarán por primera vez en un auto eléctrico de uso particular: el Changan Oshan 520, un modelo que se lanzará próximamente en China y que, además, estará preparado para operar con sistemas de intercambio rápido de baterías. Con ello, el sodio deja de ser un experimento de laboratorio y entra de lleno en el mercado.

De acuerdo con lo que se conoció, CATL y Changan ya iniciaron la fase final de validación. Próximamente, varias unidades del Oshan 520 comenzarán pruebas en circulación real, recorriendo miles de kilómetros para ajustar el sistema antes de su llegada a los concesionarios. Más adelante, otras marcas chinas como GAC y JAC también integrarían esta tecnología en modelos específicos.

Changan Oshan 520 CATL baterías

Baterías de sodio

Aunque se trata de la primera aplicación en un turismo convencional, las baterías de sodio ya habían tenido un uso previo en vehículos comerciales ligeros. CATL las implementó en pequeñas furgonetas eléctricas, en tiradas limitadas, con baterías de 45 kWh diseñadas para operar en condiciones especialmente exigentes. Los resultados fueron determinantes para acelerar su despliegue.

Uno de los grandes diferenciales de esta química está en su comportamiento a bajas temperaturas. Usuarios de esos vehículos comerciales reportaron funcionamiento normal incluso a -30 °C, un escenario donde muchas baterías de litio pierden buena parte de su eficiencia. Así mismo, las baterías de sodio permiten realizar recargas completas sin inconvenientes en ese tipo de climas, algo clave para flotas de trabajo.

CATL también destaca mejoras en seguridad. En caso de daño o rotura de la celda, las baterías de sodio presentan menor riesgo de incendio o reacción térmica frente a las de litio. A esto se suma un desempeño térmico superior: a -20 °C, pueden conservar hasta el 92 % de su capacidad, mientras que las baterías de litio suelen quedarse alrededor del 80 %.

CATL batería Naxtra sodio

Proyección

El interés por esta tecnología no es reciente. Desde 2021, el sodio ha ganado protagonismo en China como respuesta a la volatilidad del precio del litio y a la necesidad de soluciones más económicas para la electrificación masiva. Empresas como Yadea ya han desarrollado sus propias variantes, y la producción ha crecido de forma sostenida.

Desde CATL, el objetivo es claro. “Planeamos que la densidad energética de las baterías de sodio alcance el nivel de las baterías LFP en los próximos tres años y que reemplace una parte del mercado de baterías de litio en escenarios personalizados”, aseguró Gao Huan, director de Tecnología de la compañía. Esto sugiere que su uso inicial estará enfocado en vehículos urbanos, flotas y mercados sensibles al precio, más que en modelos de larga autonomía.

Los analistas coinciden en que, hacia 2030, las baterías de sodio podrían alcanzar una producción anual cercana a los 200 GWh. No serán la solución universal, pero sí una pieza clave para hacer más accesible el vehículo eléctrico, reducir dependencias de materias primas críticas y ampliar su adopción en regiones con climas extremos.

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Paola Reyes Bohórquez.