Después de más de 60 años fabricando motores a combustión en su planta de Alemania, ahora BMW los dejará a un lado para darle paso a los eléctricos.
En 2020, BMW anunció su intención de dejar a un lado la producción de motores de combustión en su planta principal en Múnich, Alemania. Ahora, tres años después, la marca bávara decide entrar en una nueva etapa, enfocándose en los sistemas eléctricos.
Además, este final llega tras la producción del último motor V8 que salió de la línea de montaje este 10 de noviembre. Sin embargo, Hams Hall, planta de la marca, se encargará de recoger a los motores de 12 y 8 cilindros, mientras que los esquemas mecánicos más pequeños ahora nacerán en Steyr, Austria.
Es decir, BMW seguirá apostando por los motores de combustión, y al mismo tiempo, se enfocará en los sistemas eléctricos. Por ahora, la marca no ha dado una fecha exacta en la que dejará de comercializar este tipo de mecánica.

BMW: ¿cuál es el plan?
A partir de ahora, la planta de Múnich se enfocará en la producción del BMW i4 totalmente eléctrico, que lleva en las instalaciones desde octubre de 2021, y por si fuera poco, también centrará su atención en el nuevo Neue Klasse.
Sin embargo, BMW deberá realizar una importante transformación en esta instalación para adaptarla a la nueva era, por tal razón invertirá 400 millones de euros. Con esto, podrá crear una nueva línea de ensamblaje para sus modelos eléctricos.
Otro aspecto clave son los 1.200 empleados de la planta, que hasta ahora se dedicaban a la producción de motores de combustión. Con estos cambios, los trabajadores recibirán capacitaciones necesarias para poder ser reasignados a otras áreas.

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Sandy García Tarazona.








