Los camiones eléctricos en China alcanzan 22 % de las ventas de nuevos vehículos pesados en 2025 y reducen el consumo de petróleo en más de un millón de barriles diarios.

Desde hace apenas cinco años, el panorama del transporte pesado en China era prácticamente monocromático. En 2020, casi todos los camiones nuevos operaban con motores diésel. Pero ese escenario está cambiando con rapidez. Durante la primera mitad de 2025, los vehículos pesados impulsados por batería alcanzaron el 22 % de las ventas de camiones nuevos, un salto notable frente al 9,2 % del mismo periodo en 2024.

Los datos los registra Commercial Vehicle World, un proveedor de estadísticas de transporte en Beijing, y son respaldados por proyecciones de la firma británica BMI, que estima que aún este año los eléctricos podrían representar cerca del 46 % de las ventas nuevas, y que hacia 2026 esta proporción alcanzaría el 60 %.

Para entender la magnitud del cambio: la flota de camiones diésel de China, la segunda más grande del mundo, solo por detrás de la de Estados Unidos, comienza a reducir su dominio, y con ello, la demanda nacional de diésel y petróleo crudo. Según números recientes, el consumo de diésel en China cayó a 3,9 millones de barriles por día en junio de 2024, la mayor caída registrada desde mediados de 2021.

Camiones eléctricos China

Menos necesidad de petróleo

Expertos estiman que la expansión de camiones eléctricos ya está suprimiendo la necesidad de más de un millón de barriles diarios de petróleo, lo que representa un impacto considerable para el mercado energético global.

Detrás de esta transición hay varios factores convergentes. En primer lugar, aunque los camiones eléctricos siguen siendo más costosos en su precio de compra, según fuentes pueden costar dos a tres veces más que uno diésel, el ahorro a lo largo de su vida útil es sustancial. Estudios chinos estiman que los propietarios pueden reducir los costos operativos en un 10 % a 26 %, gracias a menores gastos en combustible, mantenimiento y reparaciones.

A esto se suma una política estatal de incentivos que promueve la renovación del parque automotor pesado. En tal sentido, los propietarios que cambien sus unidades antiguas por camiones eléctricos pueden acceder a subsidios significativos, se ha conocido que hasta unos 19.000 dólares.

CATL Shenxing Pro

Infraestructura eléctrica

Pero quizás el factor más decisivo ha sido la apuesta por infraestructura. El gigante fabricante de baterías CATL implementó un sistema de intercambio rápido de baterías para camiones, y planea desplegar una red nacional de estaciones que cubriría hasta 150.000 kilómetros de autopistas, una parte considerable de las rutas de carga del país.

Este modelo de swap and go, intercambio en vez de recarga lenta, resuelve uno de los grandes inconvenientes logísticos de la electrificación pesada: autonomía, tiempos de recarga y eficiencia operativa en rutas largas. Así, el resultado es que los camiones eléctricos ya superan en ventas a los modelos que utilizan GNL, gas natural licuado, como combustible alternativo, consolidando a la electricidad como la opción dominante en el transporte pesado nuevo.

Hay que decir que este fenómeno no solo representa un cambio tecnológico, sino que está reconfigurando el panorama energético global. Al reducir drásticamente la demanda de diésel, China acelera su transición hacia lo que organismos internacionales como International Energy Agency, IEA, denominan “la era de la electricidad”, con efectos en el comercio mundial de petróleo, en las importaciones energéticas y en las estrategias de descarbonización.

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Paola Reyes Bohórquez.